Porque Preferimos la Musica que Escuchabamos de Jovenes

16 septiembre, 2014  Musica

Si en Itunes continúas buscando temas que oías hace más de 20 años; si la música que escuchan tus hijos te suena discordante; si estás absolutamente convencido de que los nuevos materiales de tus bandas favoritas no se parecen en nada a los discos que sacaron hace dos o tres décadas, no eres simplemente un retrógrado, sino una pobre víctima de tu cerebro. ¿Por qué?

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Muchas investigaciones científicas han constatado que el acto de oír música estimula la segregación de determinadas sustancias en el cerebro, como por ejemplo, serotonina y dopamina. Cada vez que experimentamos una sensación placentera (como comer nuestro plato favorito, ver una una película emocionante, volver a encontrarse después de años con un ser querido) pasa el mismo proceso.

Así, la canción que nos gusta queda grabada en nuestro mapa mental, asociada con una emoción, un recuerdo o una sensación en particular de aquel momento. Años después, volviéndola a oír, retorna a nuestros pensamientos todo aquello que vivimos. De esta manera escuchar la música de la juventud da nostalgia y continuamos prefiriendo esos viejos discos a los más modernos del presente.

Es más: durante la adolescencia, el flujo de hormonas es mucho mayor y en consecencia se liberan químicos de respuesta al placer en mayor cantidad. Por eso la música nos genera muchas más sensaciones en esta etapa de la vida. ¿Quieres continuar con la nostalgia? Revela fotos de esos recuerdos imperdibles, de los recitales, salidas y backstages que no quieres olvidar nunca con My Pix o Photobox.

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